No podría hacerse daño. Recuerda
que cuando era pequeña cuando se aburría comía. Jugaba a cuantas
galletas podía entrar en su boca. Maldita ingenua. La música estaba
muy alta. Ella sola en casa. El aleatorio de su móvil no lo era
tanto, hasta tenía un orden. Maldita ingenua.
Debía haberse quedado
en España, aunque fuese sin sus padres. No debía haberles hecho
caso. Dijo que siempre se arrepentiría de haber ido a Dallas. Una
semana, dijo su madre. De vuelta a Madrid. Maldita ingenua. Solo
quería comer, debía parar. ¿Qué hacía?