lunes, 9 de junio de 2014

...


   No podría hacerse daño. Recuerda que cuando era pequeña cuando se aburría comía. Jugaba a cuantas galletas podía entrar en su boca. Maldita ingenua. La música estaba muy alta. Ella sola en casa. El aleatorio de su móvil no lo era tanto, hasta tenía un orden. Maldita ingenua. 
  Debía haberse quedado en España, aunque fuese sin sus padres. No debía haberles hecho caso. Dijo que siempre se arrepentiría de haber ido a Dallas. Una semana, dijo su madre. De vuelta a Madrid. Maldita ingenua. Solo quería comer, debía parar. ¿Qué hacía?